Escultecturas Margivagantes

Al Poder no le gustan los individualistas y no permite las manifestaciones creativas sin certificados. Aun así en mundo está lleno de obras y arquitecturas que son los sueños de artistas outsiders que, rompiendo las normas, son en muchas ocasiones considerados locos o inadaptados. Estos “chanquetes” quieren vivir en su propio “barco” y en libertad absoluta, quizás sea este anhelo de libertad lo que tan nerviosos pone a los poderes establecidos, que siempre intentan derribar estos sueños. Así vive amenazada desde su comienzo la Catedral de Justo Gallego en Mejorada del Campo. Un fraile que decidió construir él solo nada menos que una catedral. O más cercano, la Casa de las Conchas en la vecina Montoro, hoy protegida y señalizada dentro del paseo turístico que esta villa ofrece.

De estos artistas outsider sin apenas formación, tan solo devorados por un impulso creador que los domina, quizás el caso más famoso sea el de Ferdinand Cheval, un cartero francés que en su rutina de repartir el correo, tropezó y cayó al suelo por una piedra del camino. Ferdinand recogió la piedra y la llevó consigo. Este fue el misterioso comienzo de un delirio hoy convertido en museo y que recibe miles de visitantes todos los meses. Este cartero construyó él solo y con materiales cercanos que cargaba en su carretilla, lo que bautizó como El Palacio ideal, 30 años de trabajo ante las mofas de sus vecinos y sin dejar su oficio de cartero.

¿Y porqué os cuento todo esto?. Pues porque se acaba de estrenar en Francia, y espero verla pronto aquí, una película que narra la epopeya del cartero francés. L’INCROYABLE HISTOIRE DU FACTEUR CHEVAL se ha estrenado en enero de 2019. Este biopic está dirigido por Nils Tavernier e interpretado en sus papeles principales por Jacques Gamblin, Laetitia Casta y Bernard Le Coq.

Muero de ganas de verla, y os confesaré por qué, siempre que veo una de estas arquitecturas dislocadas siento en lo más íntimo de mí, un profundo deseo de comenzar mi propia escultectura margivagante y vivir dentro de ella mientras le doy forma. No se si afortunada o desgraciadamente, mis condicionamientos y prejuicios sociales y una considerable falta de valentía me impiden siempre embarcarme en esta bendita locura. Pero admiro con cierta envidia a los instintivos y salvajes creadores de estas obras.

NOTA: Escultecturas margivagantes es el nombre con el que las bautiza Juan Antonio Ramírez, autor de un libro editado por Siruela en 2006 con el mismo título. Escultecturas (escultura + arquitectura) y margivegantes (marginales + extravagantes).

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