Che Guevara
Calificado como el ídolo de las juventudes latinoamericanas de los años
60 y 70, Ernesto Che Guevara se convirtió en una verdadera leyenda.
Su asesinato en octubre de 1967 en la selva de Bolivia terminó de forjar
el mito. Solo sus manos amputadas del cuerpo demostraban que había muerto,
pues el paradero de su tumba se mantuvo en secreto durante 30 años, hasta
que en 1997 un general boliviano rompió el silencio y anunció
la ubicación de la fosa.
Héroe de la Revolución Cubana para unos, y demonio marxista para
otros, su lucha empezó en 1953 a sus 25 años. Guevara acababa
de graduarse como médico de la Universidad de Buenos Aires, Argentina,
su país natal, y quería ejercer su profesión en diversas
naciones latinoamericanas. El contacto diario con miseria, hambre y enfermedades
lo convenció de que los postulados marxistas eran la única respuesta.
En México conoció a Fidel Castro y se integró al Movimiento
26 de julio. Junto a 82 exiliados cubanos dio el asalto victorioso contra el
dictador cubano Fulgencio Batista. Guevara optó por la nacionalidad cubana
y fue nombrado comandante y jefe de varios ministerios de la isla.
Mas su lucha aún no había terminado. En 1965 dejó una escueta
carta de despedida antes de abandonar Cuba para desplazarse al Congo y más
tarde a Bolivia. Allí peleó su última batalla.
De sus ideales de liberación de los pobres queda el recuerdo, pero el
Che fue inmortalizado también en miles de prendas y artículos,
el consumismo capitalista que él criticó.
Murió a los 39 años y además de heredar a las generaciones
venideras su mensaje revolucionario, dejó al mundo cinco hijos; la mayor
fue fruto de su matrimonio con Hilda Galdea, y los otros cuatro son de su segunda
esposa, Aleida March.
Sobre
la fotografía
Alberto Díaz Korda "Korda" nació en el barrio del Cerro,
La Habana, el 14 de septiembre de 1928 y era hijo único de un matrimonio
que se deshizo cuando él tenía 12 años. Aprendió
de su padre el amor por el mar, lo que le llevó a fundar, en 1969, el
departamento de fotografía subacuática de la Academia de Ciencias.
En enero de 1959 fotografió la entrada triunfal de Fidel Castro en la
capital cubana con Camilo Cienfuegos alzando una metralleta. Pero la foto con
la que alcanzó fama mundial fue la que tomó el 5 de marzo de 1960
al Che durante el homenaje a la tripulación del barco belga "La
Couvre" que transportaba armas para Cuba. El navío naufragó,
según La Habana, atacado por mercenarios de EE.UU. El Che no estaba ni
siquiera en primera fila. Estaba en segundo plano, "el Che se acerca a
la baranda, donde estaban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir", rememora
Korda. El Che se había mantenido en un segundo plano. Se acerca
a mirar el río de gente. Lo tengo en el objetivo de mi Leica , tiro uno
y luego otro negativo, y en ese momento el Che se retira. Todo ocurrió
en medio minuto.
Cuando llega al periódico y revela, Korda piensa que es una buena foto
del Che, pero Revolución no la publica entonces. Siete años más
tarde apunta esa imagen alcanza otra dimensión.
Fue en 1967 cuando se rescató la imagen del Che del olvido. El oportunismo
llevó al italiano Giangiacomo Feltrinelli a la isla caribeña y
contactar con Korda en busca de una imagen del guerrillero. Feltrinelli había
sido informado del inminente fin de la guerrilla en Bolivia y, por consiguiente,
del posible asesinato de su héroe y buscaba una imagen que inmortalizase
para siempre al guerrillero.
El fotógrafo ganó fama internacional cuando tomó una imagen
de una joven vestida con el uniforme de miliciana, que también causó
un fuerte impacto en el mundo de la pasarela y la cultura. Actualmente, se dedicaba
a exponer sus fotografías, motivo por el que se encontraba en la capital
francesa, donde encontró repentinamente la muerte.
Solamente el año pasado se reveló en los tribunales para proteger
su imagen. Fue con motivo de una campaña de publicidad de Vodka Smirnoff,
la cual utilizaba el icono del Che Guevara para vender su marca de licores.
Korda se opuso a la utilización de su imagen con motivos comerciales.
Ganó el juicio y el dinero que obtuvo de éste lo destinó
a medicamentos para los niños cubanos. Eso ocurrió hace un año
en Londres coincidiendo con una exposición colectiva de fotografía
cubana en el National Theatre de Londres
Su
imagen del Che Guevara con la boina oscura de la gran estrella, pelo revoltoso
y mirada desafiante ilusionó a toda una generación y abanderó
la revolución comunista y campesina en oposición al gigante capitalista.
Alberto Díaz, Korda, de 72 años, el fotógrafo cubano que
captó a un Che Guevara en 1960, en un retrato que se convirtió
primero en un símbolo de rebeldía y luego en un icono de la cultura
de la imagen, falleció en París de un infarto el 25 de mayo de
2001.
Fuente: http://www.zoomum.com/maestros/korda.htm
LA FOTO DEL CHE
La llegada de la Revolución comenta Korda da a la fotografía
un sitio especial, es entonces cuando empieza su historia como género
coherente, y los fotográfos logran fotos que mueven resortes en el espectador,
y otras se convierten en íconos.
Fotógrafo de Revolución, Korda se encontraba en su labor durante
los funerales de las víctimas del sabotaje al barco La Couvre en marzo
de 1960.
Estaba a unos 8 ó 10 metros de la tribuna donde hablaba Fidel y tenía
una cámara de lente semi-telefoto cuando me percato que el Che se acerca
a la baranda, donde estaban Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, rememora
Korda.
El Che se había mantenido en un segundo plano. Se acerca a mirar
el río de gente. Lo tengo en el objetivo, tiro uno y luego otro negativo,
y en ese momento el Che se retira. Todo ocurrió en medio minuto.
Cuando llega al periódico y revela, Korda piensa que es una buena foto
del Che, pero Revolución no la publica entonces. Siete años más
tarde apunta esa imagen alcanza otra dimensión.
LA FUERZA DE LA MIRADA DEL CHE
En el verano del 67 el editor italiano Giangiacomo Feltrinelli llega al estudio
habanero de Korda. Lo ha enviado Haydée Santamaría, presidenta
de la Casa de las Américas. Buscaba unas fotos del Che y Korda le obsequia
dos copias de la foto tomada en 1960.
En octubre muere el Che y Feltrinelli imprime mi foto en un cartel de
un metro por 70. Se dice que vendió un millón de ejemplares en
seis meses.
La foto de Korda se convierte en mito. Impresiona por su hieratismo, con su
chaqueta verde oliva cerrada, con su boina negra y la estrella dorada. Se
advierte en su mirada la cólera reconcentrada por aquellas muertes, hay
una impactante fuerza en su expresión.
Es la foto que se lleva a las manifestaciones, a las protestas, aparece publicada
en cientos de artículos, en banderas, en posters.
Korda, quien posee unas 400-500 fotos del Che, viene realizando en los últimos
años exposiciones para las cuales ha seleccionado unas 40. He estado
en Europa y América Latina. La más reciente es la de Argentina,
en el Museo de la Recoleta, en Buenos Aires.
A partir de septiembre anuncia comienzo un nuevo ciclo de exposiciones
que me llevarán a Londres, Hamburgo, Berlín, Munich, Marsella,
y a ciudades de Bélgica, Italia y Suiza. En octubre tomaré
parte en una gran muestra colectiva de fotógrafos cubanos, de fotografías
del Che, que se montará en el Memorial José Martí, en la
Plaza de la Revolución de La Habana.
La foto de Ernesto Che Guevara tomada por Korda y que él tituló
Guerrillero Heroico es hoy en día una de las más famosas del mundo.