ALJIBES
Tipológicamente hay dos formas de aljibes, según
el tipo de bóveda con que se cubren. Unos con bóvedas
de cañón y otros, los llamados tanques o estanques,
con cúpulas. Por otro lado, hay otro tipo de aljibes destacables
por su función y dimensiones: los grandes aljibes ganaderos,
con capacidades de 200-300 m3, que fueron construidos junto a
las rutas de los ganados trashumantes que existían entre
Sierra Nevada, Sierra de Gádor y de los Filabres y la zona
costera (aljibe de Coyatos, aljibe del Cortijo del Cura, etc.).
Aljibe de bóveda de cañón: se construía
en los lugares de paso de las aguas de lluvia, primero se excavaba
un hoyo en el suelo, luego se hacían los cimientos y se
levantaba un muro a base de piedra y cal, hasta llegar a la superficie.
La bóveda del aljibe se realizaba por tramos con un molde
de madera en forma de arco de medio punto, de unos 50 cms. de
ancho, sobre el que se encajaban las piedras que luego se rellenaban
y enlucían con cal. Las paredes suelen llevar contrafuertes
interiores o exteriores y por dentro están pintadas con
almagre para evitar filtraciones. La puerta se podía ubicar
directamente sobre la bóveda o en los frontales, con un
resalte que permitía el acceso para la extracción
del agua por medio de una garrucha y una pila interior que se
comunicaba con los abrevaderos adosados al aljibe por el exterior.
También se construía una pequeña balsa, anexa
o cercana al aljibe, cuya finalidad es decantar el agua que discurre
por la pendiente antes de entrar en el aljibe. El agua que rebosa
de esta balsa entra más limpia al aljibe, pues los lodos
se quedan en el fondo. En algunos casos los aljibes tienen una
escalera que permite el acceso al interior para limpiar los restos
de lodos que rebasan la balsa de decantación.
Aljibes de cúpula o estanques: se construían de
forma parecida a los anteriores, en primer lugar se marcaba en
la tierra un círculo. Se excavaba un hueco con la profundidad
necesaria y se recubrían las paredes con piedra y mezcla
formando el vaso del aljibe. Las cúpulas circulares son
las más corrientes aunque se encuentran de formas diversas
y con alturas interiores próximas a los seis metros. Su
construcción se realizaba por aproximación de hiladas
de piedras o con cerchas. Finalmente eran revocadas con mezcla
dejando una puerta y una pila próxima a la puerta. Para
llenar estos pilares externos, se bajaba el cubo con la garrucha,
llenándolo, y una vez arriba se vaciaba en la pileta interior
que comunicaba con aquellos.
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