<<

Cortijo de Almería

<

>

Scanned Picture06.jpg

“Entró en la casa,cuya primera pieza era una monumental cocina,en cuyo fondo lucía el hogar,con su chimenea de campana y al frente el vasar de arco,empotrado en la pared, con los estantes llenos de loza rameada,y la pared toda cubierta de pailas de cobre,tapaderas de barro,piñas de botellas vacías y pequeñas estampas.
Detrás del portalón se escondían las labores de esparto.En un testero campeaba sólo la cantarera con los panzudos cántaros de barro,a cuyo lado,un jarrero,del que colgaba una toalla blanca,ofrecía las alcarrazas rezumantes para apagar la sed.
Unos cuantos posetes de pitaco,varias sillas de esparto,y una pequeña mesilla de tabla,completaban el escaso mobiliario.
Tenía algo aquella estancia tan grande,con las paredes tan decoradas y tan desguarnecida de muebles,de patio medroso y solitario.La luz del candil,colgado del alero de la leja,no llegaba a esclarecer los ángulos,en los que jugaban las llamaradas de la leña y de los troncos quemados en el hogar con fantásticos contornos de luz,entre el espesor delas sombras.
Aquella noche se habían encendido las luces de ánimas.Unas vacilantes lucecillas que ardían dentro de una gran fuente de barro azul y verde,llena de agua,sobre la que se tendía una capa de aceite,que sostenía esas lamparillas de cartón tan débiles que se han llamado mariposas.
La fuente estaba llena de lucecillas y cada una recordaba un nombre.Eran una representación, una personificación de un muerto,que hacían vivir y consumirse de nuevo.Allí ardía la lucecilla del padre,de la abuela,de los hijos.La lucecilla de los hermanos,de la novia muerta,del amigo o del vecino ”

Carmen de Burgos (Colombine)
El último contrabandista Ed.Ramón Sopena ,p.11-13
.. Arriba de la página
© 2003 ENCICLOGRÁFICA es una iniciativa de SITOgraphics S.L. / Aviso legal / correo electrónico